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lunes, 28 de noviembre de 2016
Project book X- octubre
Este mes Cristina y Ana María nos hacían una triple propuesta para el reto del project book correspondiente al mes de octubre: castañada, Halloween y otoño. Y ésta última es la opción que he elegido yo porque es con la que me siento identificada. Me encanta el otoño, os lo he dicho muchas veces, pero es que realmente me parece una estación bonita con la diversidad de tonos que se ven en la naturaleza por ese proceso de cambio que se produce.
Mi marido y yo llevamos un año muy viajeros. Nos gusta mucho viajar pero lo de este año ya se sale de lo normal en nuestro caso. Y curiosamente también en el mes de octubre hicimos una escapadita a Salamanca y parte de su provincia, que tengo que decir que nos encantó.
En La Alberca nos encontramos con este cerdito al que no nos quedó más remedio que hacerle un homenaje fotográfico después del homenaje culinario que nos dimos nosotros a costa de sus primos. Y es que del cerdo hasta los andares...
Mis páginas de este mes están impregnadas de los colores del otoño: ocres, marrones y rojos. Cuando vi el tema otoño pensé que tenía que incluir en mis páginas unas hojas de árbol que recogí en el viaje durante un paseo y que tenía secando entre dos libros. Dado el tamaño de las hojas era necesario reservarles una página sólo para ellas. Previendo que pasado un tiempo podrían empezar a desmoronarse decidí hacerles un bolsillo con vellum cosido a las páginas del libro para conservarlas guardadas, así se miran pero no se tocan ;p. Las acompañé además de unas cuantas hojitas de distinto tipo troqueladas en cartulina de varios tonos otoñales (forman el suelo de esa página), y algunas lentejuelas en dorado y bronce. Me encanta coser a máquina y el efecto que le da a las páginas del project book cálido y recogido. Finalmente rematé esta página con un par de die-cuts, un bolsillo con una minitarjeta para incluir algo de journaling, una maderita y unos enamel.
La página principal con la foto la hice también muy sencilla, aunque no por ello tardé menos en prepararla (qué lenta soy): unas cuantas capas de papel estampado de la colección Say Cheese de Simple Stories, un marco hecho con mi nueva Frame Punch Board y unos cuantos detalles que creo que ayudan a darle calidez a las páginas: de nuevo die cuts, maderitas, enamels, cosido a máquina y unas puntas de flecha en corcho.
Este mes he quedado contenta con el resultado de mis páginas, ¿qué os parecen?
domingo, 18 de septiembre de 2016
Reto Project book VIII: agosto
De nuevo una entrada del reto 12 meses un project book de Cristina y Ana María. Este mes la propuesta era vacaciones y curiosamente estoy escribiendo esta entrada justamente antes de comenzar las mías. Este año ha sido un poco loco en cuanto a organizar vacaciones y al final nos hemos apuntado a esa minoría que se va de viaje en septiembre. Ya os contaré mi experiencia. Pero volviendo al tema de este mes, vale, no he tenido vacaciones, pero eso no quita que haya tenido mis momentos de ocio y diversión, ¿no?
Este verano mis tíos celebraron sus bodas de oro y tuvimos una fiesta familiar en la que además de calor pasamos un rato muy bueno. Se nos nota, ¿verdad?
Para el reto de este mes usé los papeles de la colección Confetti de Maggie Holmes. Para resaltar el encuadre de la foto troquelé un marco de Polaroid pero decidí no pegarlo directamente sobre la foto sino sobre un acetato de manera que el marco se pone y se quita. En la primera foto está el marco y en la que tenéis aquí debajo ya no está.
Pero claro, cuando quitas el marco de la foto debería verse el reverso del papel del marco a través del acetato, así que decidí pegar otro marco encima que sirve para encuadrar el texto de la otra página.
Para finalizar las páginas añadí algunas pegatinas de abecedario para el mes de agosto y flores y otros elementos salpicados por las dos páginas. También unas gafitas supermonas regalo de una amiga scrapera (haciendo así un guiño a esas gafas que llevamos en la foto), un poco de washi y ese "smile" cubierto con foil fucsia que me encanta.
jueves, 28 de abril de 2016
Project book III: marzo
La casa de mis abuelos era una casa grande y antigua. Cuando mi padre y tíos crecieron mi abuela, ya viuda, tiró la casa (bueno, está claro que ella no) y levantó otra nueva (ella tampoco en este caso), adaptada a las nuevas circunstancias. Desde que tengo uso de razón la comida de los sábados se hacía en la calle del Pozo, en casa de la abuela; en el bajo preparado para recibir a toda la familia y en su jardín, en el que aprendimos a montar en bicicleta, trepar por una barra hasta tocar las macetas colgadas y coger cochinillas. Ahora las nuevas generaciones se divierten de la misma manera en la casa de la abuela (cuando no tienen un móvil a mano). Cuando yo era chica nos sentábamos a la mesa (bueno, mesas) cada sábado unas treinta personas, los que estábamos en Jaén. Con el paso de los años la afluencia ha ido bajando: primos y hermanos que se van a vivir fuera, obligaciones, compromisos... pero hay un reducto que se mantiene fuerte, el de los padres, y cada sábado siguen juntándose. Y son ellos los que han conseguido que, pese a que la abuela falta desde hace más de treinta años, su casa siga siendo el punto de encuentro cada sábado, que se dice pronto, y que en fechas especiales el número de comensales no sea un impedimento sino un reto.
La Semana Santa es una de esas fechas especiales en que los Casañas empiezan a movilizarse para estar con la familia, y la familia (los padres) a movilizarse para que todo esté preparado para dar de comer a (unas veces más otras menos) sesenta personas. Es en estos momentos, cuando los primos nos juntamos y salimos a tomar algo, cuando nos venimos arriba haciendo planes. En una Semana Santa de hace ya catorce años surgió la "necesidad" de organizar una "Casañada" y juntarnos todos los primos a pasar un fin de semana juntos, y los planes se cumplieron. Los destinos han ido acordes al area de influencia de los primos anfitriones: Madrid, Mallorca, Girona, Sevilla, Jaén, Huesca... También en esta última Semana Santa se ha ido caldeando el ambiente para ir a visitar a la tía María a Cuba, ya veremos.
En el reto del Project book de este mes Cristina y Ana nos ofrecían dos temas para elegir: día del padre o escapada de Semana Santa. Yo he elegido el segundo, porque como cada año he disfrutado mucho de la escapada de Semana Santa de mi familia aquí en Jaén.
Con la historia que os he contado creo que ya hacen falta pocas explicaciones de mis dos páginas. Ambas tienen un fondo común, porque forman parte de este todo que es el reencuentro de la familia en Semana Santa. Los colores los quería alegres, porque hay mucha alegría y movimiento en estos días, y achuchones, y conocer a sobrinos-primos nuevos y... un sinfín de cosas. A la izquierda tenéis mi recibimiento a la familia en un recuadro imperfecto (¿quién lo es?), y la casa de la abuela vista desde fuera, con su jardín, y el cielo que se disfruta desde éste que es el mismo que nos observa cuando salimos los primos a tomar a algo.
A la derecha, y vigilada muy de cerca por esta panda de buhítos, la mona de Pascua, cuya tradición adaptada a nuestras circunstancias (no es regalo para el ahijado sino aportación a la sobremesa de la comida del sábado) mantiene año a año mi tía. Pero si tenemos buhítos por fuera no os digo ya por dentro... Éste es un pequeño ramillete de las nuevas generaciones de la calle del Pozo, y lo tienen claro, les encanta el chocolate. No sé si es tradición catalana o de mi familia liarse a mamporros con la figura de chocolate, pero hay peleas por conseguir el cucharón-arma del crimen para cascar el huevo de chocolate.
Y terminada la mona y el café comienzan las despedidas hasta la próxima.
lunes, 14 de marzo de 2016
Guirnalda I love sewing
Hace algún tiempo tuve la suerte de ser la afortunada ganadora del sorteo que hizo Gemma de Guardiana de momentos, en su blog para celebrar su cumpleaños. Tengo que decir que Gemma es pura generosidad y simpatía y siempre tiene palabras bonitas que ponerte en los comentarios (Gemma, no me dejes por mentirosa, dime algo, jajaja). El caso es que me envió un paquete precioso con una tarjeta monísima hecha por ella y el material scrapero que sorteaba, que he utilizado varias veces ya pero que no termino de enseñaros nunca... hasta hoy. Os enseño el lote.
La verdad es que me encantó todo lo que venía. Los papeles son preciosos, combinan entre sí genial y se pueden hacer mezclas muy bonitas con ellos. Son de la colección Confetti de Maggie Holmes, así que con eso está ya todo dicho. De la misma colección son también los die cuts. Nunca hasta entonces había tenido los troquelados compañeros con una colección de papeles y tengo que decir que me encantan, creo que le dan muchas más posibilidades a nuestro material scrapero. Bueno, ya hablaremos otro día de este tema. Los enamels parecen hechos para estos papeles y las letras las guardo como oro en paño, me da pena usarlas. Todo precioso. Es todo tan bonito que me da un poco de apuro enseñar esta primera utilidad que les di, lo que hoy os enseño es bastante sencillo y simplón, pero a pesar de todo me gustó el resultado.
Mi cuñada es aficionada a todo lo relacionado con las agujas (en el buen sentido, claro, jajaja): costura, patchwork, hacer punto, ganchillo... En fin, una artistaza. Y como además tiene sitio en su casa pues se está montando su pequeño taller de costura, para el que me pidió que le hiciera una guirnalda con el texto "I love sewing".
Para hacer la guirnalda utilicé como base papel de acuarela (por el tono y porque es más recio que una cartulina normal) sobre el que pegué papeles de cuatro estampados diferentes y que fui alternando. Debajo de cada letra puse un círculo troquelado en gris clarito para destacarlas más. Para escribir el texto "I love sewing" utilicé letras de madera, con algunas excepciones: el "love" no está escrito sino que utilicé el símbolo universal que lo representa, un corazón con purpurina dorada de los die cuts que venían en mi regalillo; y dada la temática del texto decidí sustituir también la segunda "i", la de "sewing", por una pequeña bobina de hilo que hice. Las palabras están separadas por unos banderines más pequeñitos, y se unen entre sí con un cordón dorado que creo que iba muy bien para estos papeles. Finalmente añadí algún adorno en algunas de las letras y listo.
Aunque ya te lo dije en su día, Gemma, quiero reiterarte mi agradecimiento por este regalazo tan precioso. Aunque los he utilizado en otras cositas que os iré enseñando aún quedan papeles para rato, así que seguiré disfrutando de ellos un tiempecito más. Gracias, gracias y gracias.
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